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Jue, Jul

Telecomunicaciones

El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Ministerio de TIC) y la asociación Colnodo pusieron en funcionamiento de forma experimental la primera red celular operada y administrada por la comunidad en Colombia.

El piloto se ejecutará en el municipio de Buenos Aires, en el departamento del Cauca, y servirá para evaluar si este tipo de propuestas resultan viables para luego poder replicarlas en otros puntos del país.

El objetivo es promover el acceso en sitios rurales, considerando que se trabajará en áreas con cobertura escasa o nula por parte de proveedores tradicionales, pero se tendrá en cuenta para su ejecución definitiva que la iniciativa de prueba resulte sostenible desde el punto de vista técnico, económico, judicial y social, un aspecto que fue largamente debatido en las charlas del sector.

La red estuvo activa en fase de pruebas entre septiembre y octubre del año pasado y se logró hacer la primera llamada a finales de 2019. En febrero inició la primera operación que ofrece cobertura en cuatro veredas, dijo la cartera en un comunicado. Añadió que se incorporaron otras en los últimos meses. A la fecha más de 50 personas están inscriptas como usuarios en El Porvenir y El Ceral, y se realizaron 3.500 llamadas.

“Este proyecto nos permitirá identificar los insumos para desarrollar las normas que permiten a las comunidades beneficiadas acceder a las telecomunicaciones autogestionadas con el fin de desarrollar procesos productivos y crear nuevas fuentes económicas, sociales y culturales para sus pobladores”, señaló el regulador local. Colnodo agregó que la comunidad definirá los aportes a realizar y los ingresos serán reinvertidos en mejoras en la red y capacitación para su uso.

Colombia no es el primer país de la región que apostó en el último tiempo a las redes comunitarias. A fines de 2018 Argentina convirtió en resolución un proyecto que contempla licencias gratuitas para redes comunitarias y definió eximir de pagos y gastos a los interesados en desplegarlas. En México, en tanto, el operador Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias obtuvo un título de concesión para instalar una red de telefonía móvil.

Las iniciativas de este tipo lucen bien en un contexto en el que, según registros de Omdia, la mitad de los habitantes de la región cuenta con cobertura móvil y, dentro del otro 50 por ciento, unos 100 millones se encuentran en sitios sin cobertura. Sin embargo, el caso de Colombia deja claro algo que tiene larga discusión en Latinoamérica: tender una red comunitaria no es sencillo y las buenas intenciones son solo una pequeña parte de la ecuación.

Los debates sobre el tema han arrojado algunas conclusiones y entre ellas destaca que una red comunitaria debe ser sostenible en el tiempo para no convertirse en un problema. Para eso hay que tener en cuenta, por ejemplo, la viabilidad técnica de los proyectos y formación adecuada de las personas a cargo para evitar errores que más tarde podrían echar por tierra los esfuerzos. También debe considerarse si es la falta de cobertura el limitante de acceso de las personas de la comunidad o hay otros aspectos a contemplar, como el precio o la educación.

Aún con temas por resolver, como “las deficiencias de la infraestructura eléctrica del territorio, que hace que los equipos se queden sin energía y la red esté fuera de operación por días”, Colombia se apresta a poner en marcha la idea de redes comunitarias a plena consciencia de que el camino es largo y está repleto de desafíos. ¿Superará la prueba?

Fuente: Telesemana – Abril 21 de 2020

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