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Dom, Ago

Pobreza, el gran obstáculo de la tecnología
Telecomunicaciones

La pobreza impacta en el acceso de una persona a todos los servicios disponibles en el mercado, no sólo los de telecomunicaciones.

La semana pasada tuve el honor de ser invitado nuevamente a Colombia para dar una presentación sobre el impacto que las redes de 5G tendrán en las personas. Antes de mi intervención numerosos presentadores hablaron sobre las bondades de esta tecnología y centraron su discurso mayormente en dos temas: la infraestructura de red y los servicios que va a disfrutar el usuario final. La euforia era tal que poco importó cuando el representante de un proveedor satelital afirmara que las señales de telecomunicaciones eran más rápidas por satélite que por fibra óptica. ¿Lapsus mental? ¿Confusión de velocidad y latencia? Nunca lo sabremos pues la fascinación con 5G es tan fuerte que todo lo que se diga que distraiga de este tema no parece estar bien visto.

Ni siquiera los llamados de tres prestadores de servicios de telecomunicaciones del mercado colombiano fueron suficientes para calmar las aguas y moderar expectativas. ¿Dónde, cuándo y cómo se despliega 5G eran las preguntas recurrentes? Imponer otra realidad, tratar de cambiar de discurso parecía ser una pérdida de tiempo.

Ese era el ambiente que me tocó enfrentar cuando comencé a hablar. Agradecí a las dos mujeres brasileñas responsables de que tanto en Colombia como en México tengamos la suerte de contar con foros importantes de diálogo entre la industria y los distintos actores del sector de telecomunicaciones regional. Mis primeras palabras fueron sencillas: quiero recordar que 5G no es un estándar, sino un término comercial que se puede utilizar y ha sido utilizado para denominar distintas tecnologías.

Luego de explicar varios temas técnicos quise hacer un alto y hablar de la necesidad de los distintos gobiernos de la región de prestar atención al otro diálogo que se está dando en relación a la llegada de 5G y la posibilidad de acceder a aplicaciones de misión crítica, realidad aumentada o interacción en tiempo real con otros usuarios. Simplemente mencioné que en un país donde 27% de la población (alrededor de 13 millones de colombianos) vive con menos de 80 dólares mensuales es importante plantearse cuáles serán las estrategias de inclusión a ser contempladas por el gobierno para no seguir incrementando el número de brechas digitales existentes en el mercado.

Cuando se hacen las proyecciones de crecimiento de una nueva tecnología, se considera el crecimiento agregado de líneas. No importa si un cliente compra una o cuatro líneas, lo que se contabiliza es cada unidad generadora de ingreso. Esto al momento de hacer estimaciones de penetración de servicios nos muestra una cara maquillada de la realidad porque lo mismo en Colombia que en México que en San Francisco o Washington DC, quien no tiene para comer no va a tener para pagar 5G u otra tecnología revolucionaria que se promociona en ferias de telecomunicaciones.

Anteriormente la brecha digital se limitaba a contabilizar los conectados a Internet versus aquellos que aún no contaban con acceso a Internet. Ahora el tema es más complicado porque incluye variables como cobertura, tecnología disponible, contenidos y, en caso que todo lo anterior sea idéntico, tipo de dispositivo con el que cuenta el usuario. En otras palabras, para en un futuro determinar cuáles son las brechas digitales de un país entre las distintas variables a ser recogidas se necesitará determinar el modelo de dispositivo con el que cuenta cada usuario, las tasas de recambio del aparato y la sofisticación tecnológica del mismo. La llegada de 5G brinda consigo mayores eficiencias y la oportunidad de incluir un mayor número de personas en el uso de nuevas tecnologías. Decirlo es muy fácil, lograrlo es un desafío que tiene que ser atendido por todas las agencias de gobierno pues la pobreza impacta en el acceso de una persona a todos los servicios disponibles en el mercado, no sólo los de telecomunicaciones.

* José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

Fuente: El Economista México – Junio 21 de 2019

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