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Vie, Jul

Drones militares ‘made in Colombia’ para reemplazar los extranjeros
Telecomunicaciones

Un equipo de ingenieros colombianos trabaja en el desarrollo de tres modelos de dones hechos en Colombia para uso militar.

Los drones ya no son la novedad de hace unos años. Las personas se han ido familiarizando con sus funciones más usuales, de la producción audiovisual aérea a los domicilios.

Sin embargo, estas aeronaves son también las protagonistas de la guerra, moderna y futura. El poder operar a bajo costo y alcanzar blancos a grandes distancias, con un perfil aerodinámico mínimamente perceptible, los hacen un recurso muy atractivo para las fuerzas armadas.

En Colombia, los primeros drones empezaron a volar desde el 2005 con el fin de vigilar las bases militares. Hasta la fecha, las fuerzas armadas han adquirido otros vehículos aéreos no tripulados como el Hermes 450 y el Hermes 900, fabricados por Elbit Systems, de Israel. Más recientemente llegó el Boeing Insitu Scan-Eagle, de EE. UU.

Las aeronaves remotamente tripuladas (ART) están bajo el control de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) y por temas de ‘seguridad nacional’ no es posible saber cuántos son ni dónde están. Los aviones no tripulados cumplen labores relacionadas con el orden público y la ubicación de objetivos de alto valor, además de la vigilancia de las fronteras y la infraestructura energética y petrolera del país, entre otras.

José John Marulanda, consultor internacional en seguridad, explica que los drones pueden llegar a costarle al estado colombiano hasta 9 millones de dólares, valor que varía dependiendo de las dimensiones, las capacidades, y de las tareas para las que fueron diseñados.  

Teniendo en cuenta esto el Ministerio de Defensa, de la mano con la Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (Ciac), está trabajando en la fabricación de aeronaves con tecnología y mano de obra colombiana con el fin de disminuir los costos operativos, y a su vez, fortalecer el mercado nacional de tecnología aeronáutica.

En Madrid, Cundinamarca, 20 profesionales de disciplinas como la ingeniería aeronáutica, electrónica, mecánica e industrial, trabajan desde el 2017 en la fabricación de tres aeronaves remotamente tripuladas que estarán a disposición de las fuerzas militares en los próximos años. Se espera que a finales de 2019 dos de los tres prototipos estén listos para ser puestos a prueba.

“La idea es que con estos proyectos de ART colombianos se reemplace la flota de aeronaves extranjeras por desarrollo de nuestro país, no solo para ser más independientes tecnológicamente del exterior, sino adicionalmente ser más competitivos”, dijo el Mayor Octavio Augusto Rincón de la FAC y director de producción de la Ciac.

Pese a que el diseño y fabricación de drones militares en Colombia apenas da sus primeros pasos, expertos auguran que en el 2050 este mercado representará el 80% de los ingresos de todo el sector aéreo. “Los ahorros pueden estar entre un 30% y un 70% dependiendo del tipo de misión y del tipo de vehículo”, afirmó Flavio Ulloa Echeverry, gerente retirado de la Ciac.

El futuro de la aviación

La Corporación de la Industria Aeronáutica lleva 63 años haciendo mantenimiento y fabricación de los aviones de la FAC y del aerolíneas comerciales.

Sin embargo, hace 8 años decidió emprender en un mercado no explotado en Colombia: la fabricación de aeronaves remotamente tripuladas.

“Vimos la necesidad de evitar exponer la vida de tripulaciones en zonas hostiles donde se adelantan operaciones militares”, explicó el Brigadier general Iván Hidalgo Giraldo, gerente de la Ciac. 

Otras capacidades

La Ciac se dedica a fabricar aeronaves no tripuladas con la capacidad de cumplir con labores de vigilancia, reconocimiento e inteligencia. Sin embargo, para misiones más invasivas pueden incluir equipos de guerra electrónica, interferencia de señales, bloqueo de transmisión de datos en vivo y sistemas encriptados. 

Según Nicolás Castro Latorre, líder de proyectos especiales de Ciac, “pueden incorporar sistemas como los electroópticos, que permiten hacer vigilancia, identificación y seguimiento de objetivos. Además, interceptar radiofrecuencias, lo que permite identificar comunicaciones y transmisión de datos, e incluso bloquear ese tipo de señales”. 

Vimos la necesidad de evitar exponer la vida de tripulaciones en zonas hostiles donde se adelantan operaciones militares

  1. El UAV Iris:Fue el primer proyecto de aviones no tripulados en el que trabajó la Ciac. El aparato, que solo llegó a ser prototipo, se construyó en 2011 en materiales metálicos y sirvió de prueba para los proyectos siguientes.
  2. El Coelum mini UAV:Es una aeronave que pesa 5 kg. Tiene una autonomía de vuelo de 90 minutos a 3.200 metros sobre el nivel del mar. Utiliza un motor eléctrico y dos baterías que alimentan los sistemas integrados. El artefacto, que se puede armar en menos de 3 minutos, está diseñado para poder observar qué hay 15 km a la redonda. 
  3. El ART Quimbaya: Es un proyecto cofinanciado por Ecopetrol para la vigilancia de oleoductos. Pesa 80 kg, puede mantenerse en vuelo durante 10 horas y recorrer entre 100 y 130 km. A diferencia del anterior, este funciona con motor de gasolina, cuenta con un sistema de seguimiento de objetivos y se monitorea mediante una estación de control que requiere mínimo de tres personas operándolo. Este modelo requirió inversiones por 5 millones de dólares. 
  4. El Atlante Plus:Este proyecto es un codesarrollo con la empresa multinacional Airbus. Es una aeronave de altas prestaciones que mide 13 metros aproximadamente y pesa más de 500 kg. La autonomía de vuelo está por encima de las 12 o 15 horas y puede llevar una carga de alrededor de 100 kg, además de que se le pueden instalar sensores y radar. Reemplazaría aviones tripulados de gran alcance.
     

Fuente: El TIempo – Abril 22 de 2019

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