En Colombia bajan denuncias de robos celulares pero no lo suficiente para frenar mercado ilegal
Telecomunicaciones

Colombia presentó los avances de sus estrategias, que le permiten hablar de una baja de 15 por ciento en los casos registrados en 2018 frente al año anterior. El número es insuficiente si se tiene en cuenta que todavía se presentan 2.631 denuncias por día pero destacable si se lo compara, por ejemplo, con un mercado móvil similar en cifras como el de Argentina. Allí hubo en 2018 un promedio diario de 4.451 denuncias.

Colombia tiene un mercado celular compuesto, según las últimas cifras del Mintic, por 63,4 millones de líneas. Las 960.288 denuncias del año pasado son igual a una por cada 66 líneas informadas. En Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) de Argentina, en tanto, informó 1,5 millones sobre 59,1 millones de líneas registradas, lo que equivale a un caso cada 39,4 líneas.

En ambos casos se contemplan las denuncias realizadas ante organismos competentes, un dato no menor si se tiene en cuenta que en algunos países se habla de que solo se lleva a la justicia menos de la mitad de los casos que realmente suceden. Ya se ha analizado que los prepagos son los que menos denuncian, pues simplemente cambian el teléfono ante un hecho delictivo, y también prevalece la idea de que llevar los casos a la justicia lleva tiempo y casi nunca se traduce en un beneficio para el afectado.

La tendencia de robos en Colombia se mantiene a la baja, pues entre enero y febrero de 2019 se registraron 153.626 denuncias, 10 por ciento menos que igual período anterior. Sin embargo, los robos que todavía existen son suficientes para mantener un mercado ilegal. En Colombia se calcula que el 35 por ciento de los celulares robados es de gama alta, los cuales son llevados el mercado negro internacional. El otro 35 por ciento es de gama media, cuyo destino principal es la reventa nacional y el 30 por ciento restante corresponde a teléfonos económicos, generalmente desintegrados para reutilizar sus partes.

Las ciudades más golpeadas son Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. De allí provienen la mayoría de los 20.457 celulares recuperados durante 2018, explicaron desde la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin) a El Nuevo Siglo. Ese año, además, fueron capturadas 18.900 personas y desarticuladas 61 estructuras criminales. En Colombia, como en otros países, se razonan varias razones como causas de los robos: valor del dispositivo, mercado negro internacional y utilización de equipos para otros delitos.

Las autoridades de la región también hacen esfuerzos relacionados con el usuario. En Argentina, por ejemplo, se implementó el registro obligatorio de prepagos y se activaron distintas campañas para fomentar que se denuncien los hechos. Colombia también busca de compra de teléfonos hurtados y el intercambio de información con entes internacionales para investigaciones trasnacionales sobre la adquisición de teléfonos irregulares.

Al momento, casi todos los países han mostrado evolución en las técnicas para evitar el robo de celulares en Latinoamérica pero ninguna de ellas ha servido para combatir el delito en las proporciones deseadas. Listas blancas, listas negras y bloqueo de señales celulares en cárceles han sido algunas de las estrategias para solucionar un tema que ocupa a las autoridades de seguridad y preocupa seriamente al sector.

Fuente: Telesemana – Abril 3 de 2019

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