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Mié, Oct

Las tensiones entre la Directiva Copyright e internet como la conoce
Telecomunicaciones

El avance de nuevas reglas en materia de derechos de autor genera debates sobre libertades en la red.

La propuesta por unas nuevas reglas en materia de derechos de autor en Europa se discute desde el 2016. La Directiva Copyright ha generado acalorados debates sobre la libertad en internet.

La polémica directiva europea de copyright dio otro paso más hacia la aceptación de unas nuevas normas para la protección de los derechos de autor en los tiempos de internet.

Sin embargo, la discusión del tema ha involucrado debates sobre la libertad de expresión, el uso justo y otros asuntos íntimamente relacionados con la naturaleza abierta y neutral de internet. Después de la implementación de las nuevas reglas, según dicen los críticos, internet cambiaría de forma irreversible.

El miércoles, en horas de la noche, la Comisión Europea, el Parlamento y los Estados miembros llegaron a un acuerdo de conciliación de los textos que fueron aprobados en septiembre del año pasado por los parlamentarios europeos.

Dicho acuerdo, que llegó después de tres días de discusiones y meses de análisis, permite que la propuesta de directiva que surgió inicialmente en 2016 continúe su camino por convertirse en ley. Aunque el paso de esta semana se veía improbable, el documento aún no es la última palabra puesto que tendrá que ser votado una vez más en el Parlamento Europeo y refrendado en los países miembros de la unión.

En julio de 2018, la Eurocámara rechazó una versión de la propuesta, pero para septiembre, tras algunas modificaciones como que los usuarios de redes sociales no tengan que pagar por cada noticia o canción que comparten en sus perfiles, el eurodiputado Axel Voss, defensor de la propuesta, celebró una votación mayoritaria a favor de la reforma. Según Voss, uno de los mayores defensores de la directiva, la reforma es urgente pues protegerá a los ‘creadores’ y aumentará las garantías de protección a su trabajo ante los gigantes de internet, que se benefician de sus obras.

El texto, como ha sido acordado hasta el momento, le da el derecho a los dueños y creadores de los contenidos (específicamente a los titulares de esos derechos de autor) a recibir una remuneración justa por el uso de sus obras en internet, para lograrlo obliga que plataformas como YouTube o Google News obtengan las licencias de los creadores o, en su ausencia, cuenten con mecanismos para el control previo del material que los usuarios comparten.

Para Julia Reda, representante del Partido Pirata de Alemania, y firme opositora a la directiva, ambos artículos ponen en peligro la libertad de expresión. Según reportó el portal especializado The Next Web, Reda y otros opositores a la medida creen que las esperanzas de revertir la directiva no se han extinguido. Confían en lograr un rechazo mayoritario cuando suceda la votación final en el Parlamento, en la que los 751 eurodiputados que representan a los ciudadanos de la UE tendrán que tomar la decisión. Se estima, que dicha cita tenga lugar entre marzo y abril.

Los puntos centrales de la discusión no han cambiado. Los artículos 11 y, especialmente, el 13, siguen siendo las mayores fuentes del debate entre quienes consideran que mayores limitaciones para la difusión de contenidos protegidos son una victoria y para quienes temen que en la protección de los intereses de unos pocos, los usuarios en general vean una pérdida significativa de su libertad en internet.

El artículo 11 pediría a plataformas como Google News realizar pagos por licencias si quiere compartir artículos noticiosos. La discusión en este apartado no se limita a grandes medios, sino también a redes y pequeños portales. Bajo este modelo, sitios de agregación o aplicaciones que reúnen diferentes fuentes de información para agrupar el contenido podrían también regirse bajo las mismas exigencias.

Sobre este punto, Google hizo este 7 de febrero un pronunciamiento en su blog oficial en el que apuntaba que el artículo podría impactar a los mismos medios de comunicación. En un experimento del servicio que buscaba cumplir a cabalidad con las instrucciones del artículo 11, si Google solo mostrara enlaces, cortos fragmentos de titulares y no incluyera las imágenes de previsualización, las noticias perderían un 45 por ciento del tráfico que manejan hoy en día.

El artículo 13, por su parte, pide que las plataformas trabajen “proactivamente con los titulares de derechos para evitar que los usuarios suban contenido protegido por derechos de autor”. Sin embargo, para algunos eurodiputados y defensores de libertades civiles, ello implicaría desarrollar herramientas técnicas que podrían ser usadas para violar la privacidad de los usuarios. En opinión de defensores de los derechos civiles en internet como el pionero de la red Vincent Cerf o el creador de la World Wide Web, Tim Berners-Lee, un sistema semejante constituiría una plataforma de ‘censura previa’.

“Por ahora se trata de una pieza musical ilegal, pero en el futuro pueden ser opiniones. Necesitamos que se pague a los creativos, pero lo que no puede ser es que los algoritmos decidan lo que aparece en internet y lo que no”, dijo el año pasado el parlamentario socialdemócrata Tiemo Wölken al periódico español El País, después de la votación de septiembre.

La normativa enfrenta a creadores, editores de prensa y empresas culturales con catedráticos, activistas y gigantes como Google y Facebook. Para la directiva las nuevas reglas buscan lograr "un equilibrio justo entre los derechos e intereses de los autores y otros titulares de derechos, por una parte, y de los usuarios, por otra”.

Para el Parlamento Europeo la nueva directiva es el avance más concreto para la domesticación de un internet en el que el contenido no tiene mayor respeto por su autor o la fuente de la que proviene. Según reza el documento, las nuevas reglas "estimulan la innovación, la creatividad, la inversión y la producción de nuevos contenidos, también en el entorno digital, para evitar la fragmentación del mercado interior”.

Aunque contenidos como la parodia o la citación directa están contemplados entre las excepciones a los estrictos límites, no todo el contenido que es cargado o puesto a disposición por un usuario que incluye razonablemente extractos de obras protegidas u otros temas está cubierto por ellas.

El hecho de los usuarios puedan cargar, modificar, editar y reformar contenido y ponerlo a disposición pública en diferentes plataformas o con diversos fines es leído como una “incertidumbre legal tanto para los usuarios como para los titulares de derechos”, en el documento.

La propuesta considera que se debe crear una nueva excepción específica “Cuando el contenido generado o puesto a disposición por un usuario implica el uso breve y proporcionado de una oferta o un extracto de una obra protegida u otro objeto para un propósito legítimo”.

Sin embargo se aclara que ese ‘uso justo’ aplicará para “casos especiales que no entren en conflicto con la explotación normal de la obra u otra materia en cuestión y que no perjudiquen injustificadamente los intereses legítimos del titular de los derechos”.

Entre los criterios para evaluar si se justifica o no figuran: el grado de originalidad del contenido en cuestión, la extensión de la cita o el extracto utilizado, la naturaleza profesional del contenido en cuestión o el grado de daño económico.

Por su parte, Google ha dicho que "el borrador de las reglas de la directiva europea no está cuidadosamente equilibrado".

La Electronic Frontier Foundation, una de las principales organizaciones internacionales que abogan por los derechos digitales, publicó un duro mensaje advirtiendo que “la propuesta de la directiva es una muy mala noticia para el mundo de internet”.

Sobre el artículo 13, la EFF aseguró que las plataformas deberán obtener licencias de derechos pero también sistemas que permitan coincidir, con referencias exactas o cercanas, los contenidos alimentados por millones de personas con los protegidos en una base de datos. Ello también implica la habilitación de un canal que permita a los titulares de derechos actualizar los listados con nuevos trabajos con derechos de autor.

“Incluso en las mejores circunstancias, esto presenta enormes problemas. Los algoritmos que hacen coincidencia de contenido son francamente terribles”, reza el comunicado.

Según la EFF, existen algunos vacíos en los que podrían salir perjudicados los usuarios: “Hay razones legítimas para que los usuarios de Internet suban materiales protegidos con derechos de autor. Puede cargar un clip de un club nocturno (o una protesta, o una presentación técnica) que incluya música con derechos de autor en el fondo. O tal vez solo estés usando una camiseta con la portada de tu álbum favorito en tu perfil de Tinder”, puntualiza.

Fuente: El Tiempo – Febrero 18 de 2019

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