¿Qué tan conectada estaría Colombia con integración Tigo-Movistar, según informe?
¿Qué tan conectada estaría Colombia con integración Tigo-Movistar, según informe?

Aún hay mucha expectativa sobre lo que diga la SIC acerca de esta operación, mientras que un nuevo estudio analiza sus pros y contras.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) tiene pendiente una decisión sobre el proceso de integración entre Tigo y Movistar, una operación que podría modificar de manera significativa la estructura del mercado de telecomunicaciones en Colombia.

Cabe señalar que en 2023, la empresa Millicom anunció la compra de la participación de Telefónica en Colombia Telecomunicaciones (Coltel), que corresponde a más del 60% de esa compañía. También manifestó su interés en adquirir la participación cercana al 32% que mantiene la nación en Coltel.

Posible impacto en el mercado

De concretarse la integración, el mercado colombiano contaría con un operador de un tamaño similar al de Claro, lo que dejaría a Wom con una participación mucho menor.Esta empresa, que actualmente atraviesa un proceso de reorganización empresarial, es hoy el tercer operador en el segmento móvil. Por otra parte, no han surgido nuevos competidores de gran alcance. Intentos de entrada, como el de la compañía brasileña Telecall, no se han consolidado.
La firma de consultoría internacional Analysys Mason elaboró un estudio, solicitado por Wom, en el que analiza el posible efecto de la integración Tigo-Movistar. Según el informe, la suma del nuevo operador y Claro alcanzaría aproximadamente el 90% de participación en el mercado móvil del país.

El estudio señala que, en conjunto, el nuevo operador integrado y Claro concentrarían cerca del 90% de la participación en el segmento móvil. El documento indica además que, al analizar los ingresos, ambos operadores reunirían a los clientes de mayor valor y rentabilidad, mientras que los competidores restantes quedarían con segmentos de menor margen y con menor capacidad de inversión.Según el informe, los operadores alternativos quedarían en una posición relegada, con acceso restringido a insumos esenciales y con menor capacidad para presentar ofertas competitivas. También advierte que una reducción en la presión competitiva podría impactar la innovación, la calidad del servicio y los precios, además de generar mayores barreras de entrada para nuevos participantes en el mercado."Estamos hablando de pasar de cuatro a tres operadores, pero con participaciones de mercado del orden de 20, 30 o 40%", explicó Pol Cornejo, mánager de la consultora, según el mismo medio.

Según fuentes del magacín, la integración no generaría un operador dominante, sino un competidor con mayor capacidad para equilibrar el mercado. Las versiones indican que la unión de Tigo y Movistar no concentraría el sector, sino que daría lugar a un segundo operador con la escala necesaria para competir con Claro en inversión, cobertura y oferta. De esta manera, se reduciría la posición dominante del líder sin eliminar a otros participantes y con la posibilidad de lograr economías de escala que incrementen la competitividad.

Aseguran que la competencia se mantendría, con la permanencia de operadores con red propia y más de una docena de Operadores Móviles Virtuales (OMV)activos. También destacan que la continuidad de Wom con espectro 5G y la apertura mayorista hacia OMV reforzarían la competencia en precios, calidad y servicios, tanto en el segmento móvil como en los mercados fijos y mayoristas.

El 'roaming'

En este escenario, uno de los principales temas de discusión es el roaming nacional. Este mecanismo permite compartir redes a costos regulados, de modo que operadores de menor escala y OMV puedan ofrecer niveles de cobertura y calidad comparables a los de los principales operadores. Se trata de una medida transitoria que facilita la competencia mientras los más pequeños despliegan su propia infraestructura.No obstante, operadores con menor participación han señalado que los precios regulados del roaming en Colombia son elevados, al estar casi tres veces por encima de lo que recibe un operador por sus propios servicios. Actualmente, Tigo y Movistar son los únicos que ofrecen acuerdos de roaming por debajo de los precios regulados, por lo que una eventual integración eliminaría esa competencia en el mercado mayorista. Según estos actores, el operador integrado tampoco tendría incentivos para mantener estas condiciones, teniendo en cuenta que Claro no ofrece roaming nacional.

Al respecto, algunos OMV han presentado quejas ante la Comisión de Regulación de Comunicaciones y la SIC relacionadas con el acceso a la red. En respuesta, la entidad de vigilancia ha solicitado información sobre eventuales cambios en acuerdos comerciales o condiciones contractuales.

Derechos de los usuarios

En el proceso de integración también se plantea la necesidad de garantizar que los usuarios estén informados sobre cualquier cambio de condiciones y que conserven la libertad de elegir con qué operador desean continuar. Esto implica que los clientes y abonados puedan retirarse del operador si así lo desean, sin condicionamientos que limiten ese derecho.Un punto de discusión es el de los paquetes que combinan servicios fijos y móviles. En algunos casos, el componente fijo exige permanencia mínima, lo que implica penalizaciones si el usuario decide terminar el contrato de manera anticipada.“Así, en el marco de esta movida empresarial, se propone que esa condición de los contratos debería ser nula para los abonados que quieran cambiar de operador. Y todo esto debería estar supervisado por la SIC”, dijo Obradors.

Según fuentes de 'Semana', los mercados relevantes son los móviles, dado que concentran la demanda y la competencia actual. Consideran que condicionar la operación en segmentos en retroceso, como la telefonía fija o la larga distancia, tendría un efecto limitado, ya que el crecimiento se concentra en los servicios móviles y en el consumo de datos, con tasas anuales de entre el 20% y el 30% en la región.

Empaquetamiento y convergencia

Otro de los puntos de análisis en la integración es el empaquetamiento de servicios. La convergencia, que combina en un solo paquete distintos productos como internet, telefonía fija, televisión y móvil, se considera una estrategia que permite fidelizar a los clientes y que otorga a los operadores con mayor presencia en un segmento ventajas para expandirse hacia otros mercados relacionados.En este aspecto, no se plantea la prohibición de los paquetes convergentes. La discusión se centra en que los demás competidores puedan replicar esas ofertas en condiciones técnicas y económicas viables. Para ello, se propone que los servicios mayoristas estén disponibles de forma que los operadores alternativos puedan construir propuestas similares.


Según Obradors, la condición sería que la suma de los precios de los componentes de cada servicio, más un margen comercial, sea igual o menor al precio minorista ofrecido en los paquetes. De esta manera, se garantizaría que los competidores tengan la posibilidad de crear ofertas comparables, sin que ello implique eliminar el empaquetamiento ni aumentar los precios al consumidor.

Lo que falta

La decisión de la SIC será determinante para definir el futuro del sector de telecomunicaciones en Colombia. Su pronunciamiento deberá establecer si la integración es viable bajo las condiciones actuales del mercado o si requiere ajustes para evitar niveles de concentración que limiten la competencia.Ahora, cabe mencionar que este proceso de consolidación de operadores no es algo exclusivo de Colombia, pues varios países de Europa y América se han registrado movimientos similares, impulsados por la necesidad de escalar operaciones y competir en un mercado que exige mayores niveles de inversión en infraestructura y servicios digitales.En el caso particular colombiano, la discusión se centra en la magnitud de la concentración que podría resultar de esta operación.

Fuente: Portafolio – Septiembre 29 de 2025

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