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Sáb, Dic

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Presidente y vicepresidente de ETB quienes despilfarraron esta millonada en el Data Center Alma que está abandonado, terminaron premiados por el gobierno Petro. Kattán acaba de ser nombrado nuevo integrante de la Junta Directiva de Ecopetrol, en representación del Presidente de la República.

En la esquina de la carrera 33 con calle 12, cerca al corazón industrial de Puente Aranda, se encuentra este lote de casi 7.000 metros cuadros donde hoy debería estar funcionando el complejo tecnológico más importante de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá: El Data Center Alma, diseñado y financiado en 2013 con una inversión de $62.415 millones. Pero así alguien hurgue entre la maleza que crece aquí no va a encontrar un solo cable, un pilote o un ladrillo que sugiera que en el sitio comenzó a ser levantada alguna vez una obra que, sobre el papel, estaba pensada como una oda a la ingeniería.

En el lote, asegurado solo con una cadena y un candado herrumbrosos, está enterrada una inversión millonaria que quedó convertida en un elefante blanco. Entre los responsables de su abandono figuran dos hombres que hoy prueban las mieles del poder en altos destinos burocráticos en el gobierno de Gustavo Petro. Uno es Saúl Kattán, nuevo integrante de la Junta Directiva de Ecopetrol, en representación del Presidente de la República. El otro, Francisco Chica Zuccardi, nombrado presidente de la Caja Agraria, uno de los cargos más apetecidos del sector agropecuario. Chica cuenta además con el respaldo de la Primera Dama Veronica Alcoer, de quien es amigo de infancia en Sincelejo.

Quienes les atribuyen la paternidad del paquidermo a ambos, echan mano de los estatutos y reglamentos dela ETB. Cuando el lote fue adquirido y la obra recibió luz verde, el ordenador del gasto era Kattán porque se desempeñaba como Presidente de la ETB y porque todos los gastos de mayor cuantía estaban sujetos a su aprobación. Chica, a su vez, era el vicepresidente financiero y por su escritorio pasaban todas las inversiones estratégicas que suponían apropiación de recursos tan importantes como los que se perdieron en el Data Center Alma.

En el caso de Kattán su condición de responsable –“presunto responsable” lo llamó en un expediente la Contraloría Distrital de Bogotá- fue señalada en su momento, pero la investigación fiscal quedó archivada y jamás fue reabierta. En el de Chica Zuccardi, quien por su segundo apellido está relacionado con la influyente familia bolivarense, ninguna autoridad le ha hecho hasta hoy requerimiento alguno.

En su defensa ante la Contraloría Kattan sostuvo en su momento que no conoció las particularidades del proyecto porque las líneas de delegación hicieron que un equipo técnico quedara a cargo del tema. Solo supo recordar que el lote estaba destinado inicialmente al mantenimiento de 450 vehículos de la ETB y que cuando terminara la reposición de los carros, debía entrar a funcionar allí un Data center, de los más grandes de América Latina.

Este lote situado en la zona industrial de Puente Aranda tiene 700 metros cuadrados y estaba destinado para albergar la gran central de datos de la ETB que nunca fue.

Los enredos financieros

La osamenta del elefante no sería el único esqueleto en el armario de Chica Zucardi. El ingeniero mecánico Fernando Osma, jefe de mantenimiento y fiscal del sindicato de la época, rememora los manejos financieros desatinados de Chica desde su llegada a la plana directiva de la ETB hacia 2012, nombrado por orden directa del alcalde Petro.

“A todos en la empresa –recuerda Osma- nos pareció extraño que Petro promoviera al integrante de un clan familiar al que él había cuestionado desde el Senado donde desencadenó el escándalo de la parapolítica”. En efecto, las denuncias de Petro condujeron a la condena del excongresista Álvaro García Romero, esposo de la entonces senadora Piedad Zucardi. Sin embargo, el hoy presidente de la república dejó en claro que no se trataba de un ataque contra una familia y aceptó acercamientos con Zucardi y con uno de sus hijos, Andrés Felipe García Zucardi. De allí surgió también su amistad con Chica Zucardi, sobrino de la exparlamentaria.

Chica llegó a la ETB como la mano derecha de Kattan en el ala financiera. Una de sus primeras decisiones consistió en poner en el mercado de Nueva York bonos por 300 millones de dólares para atender el servicio de la deuda. Su propuesta era más grande, pero la junta directiva se la moderó. Con sus inversiones iniciales consiguió llevar la fibra óptica al 30 por ciento de los hogares bogotanos, pero los entuertos no tardaron en aparecer. Confió el manejo de recursos pensionales a una aseguradora privada cuyo saldo estaba en rojo y generó millonarios pleitos con operadores de telefonía celular que llevaron a la ETB a tribunales internacionales de arbitramento.

El entonces vicepresidente financiero de la ETB, Francisco Chica Zucardi (Izq.), destituyó al ingeniero Fernando Osma, por las denuncias sobre el pago de millonarios bonos de Éxito a directivos de la empresa.

Osma dice que Chica dejó ver lo peligroso que podría ser en el ejercicio del poder tras un episodio ocurrido en 2014. El fiscal del sindicato descubrió que el vicepresidente Chica Zuccardi se reservó para sí un millonario bono de éxito y lo pagó también al presidente Kattan y a otros altos ejecutivos, entre ellos el también vicepresidente Hugo Eslava. Los bonos que sumaban en total $12.000 millones fueron repartidos entre 450 trabajadores de nivel directivo. A Kattan le correspondieron $220 millones, a Chica $178 millones y a Eslava $136 millones. La junta que la aprobó el estímulo, pese a que la situación financiera de la compañía no era boyante, estaba presidida por el alcalde Petro y en ella estaban personas de su entera confianza como Óscar Gustavo Sánchez, miembro de su gabinete, y Juan Pablo Morris. Vea aquí la composición de la Junta. El denunciante consiguió entonces los desprendibles de los pagos y buscó a los periodistas Cecilia Orozco e Iván Serrano y reveló lo ocurrido a través del informativo de televisión Noticias Uno.

Lejos de salir a explicar públicamente su conducta, el vicepresidente Chica le declaró la guerra al fiscal del sindicato. Le anunció, durante una asamblea de trabajadores, que le promovería una investigación interna por irrespetuoso. El dirigente sindical le respondió que él pondría la cara, pero le pidió que cesara la percusión que había desatado contra funcionarias de recursos humanos y de tesorería de quienes sospechaba que habían entregados los desprendibles del pago de los bonos de éxito.

El asunto no paró ahí. El ingeniero Osma fue denunciado penalmente por Chica por supuesto acceso ilegal a la red de datos de la empresa. Después el vicepresidente financiero movió en su contra ante la justicia laboral un levantamiento del fuero sindical, que sería fallado en tiempo récord. Luego consiguió su despido.

Las historias llaman la atención sobre el talante de dos hombres que prefieren rehuir cualquier conversación sobre su pasado como servidores públicos y que ahora estarán en cargos de decisión que los convierte en alfiles del presidente de la república.

Fuente: Las 2 Orillas – Octubre 26 de 2022

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