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Mar, Jun

Yo informo en Comunidad OLA
Los vecinos del barrio Lisboa, al norte de Bogotá persistieron durante 3 años, hasta que por fin, el gobierno local retiró la antena.

Hace exactamente tres años, marzo 2005, la comunidad del barrio Lisboa, calle 135 C, se vio enfrentada a la ubicación ilegal de una antena repetidora de telefonía celular perteneciente a la empresa Comcel.

Decimos que era ilegal porque no contaba con los requisitos mínimos exigidos por Planeación Distrital para su funcionamiento. No obstante esto, se necesitaron tres años, para que el gobierno local hiciera efectiva la sanción impuesta a dicho operador, pero como dice el proverbio popular: más vale tarde que nunca.

En efecto, hace más o menos dos semanas vimos cómo la antena móvil fue retirada, operación que requirió de un día entero.

Es sumamente grato para nosotros como comunidad que haya sucedido este hecho. Primero, porque nuestra salud mejorará considerablemente teniendo en cuenta los efectos nocivos que dichos artefactos provocan en los seres humanos.

Aunque la Organización Mundial de la Salud -OMS-, por ahora, solo le ha solicitado a los Estados poner en práctica el principio de la precaución, es decir, revisar las distancias que deben tener dichas torres de los seres humanos, conocemos estudios científicos serios, a nivel internacional, que hablan de los efectos nocivos de las antenas en los cuerpos de las personas.

Segundo, porque es un ejemplo de participación comunitaria para destacar. En este caso, la comunidad se organizó para poder exigir a las diferentes autoridades, tanto locales como nacionales su intervención. La Policía Nacional, la alcaldía local, entre otras. Fue muy importante el apoyo de nuestros representantes ante el gobierno: ediles de la localidad y algunos concejales. Destacando la colaboración de la entonces Concejal, doctora Cristina Plazas y su equipo de asesores.

Un consejo para los vecinos de la ZONA es no desfallecer en las peticiones que se tengan ante las autoridades, hay que estar seguros de que si se insiste se pueden lograr resultados.

Es en estos casos es donde se demuestra la importancia de la organización y la acción comunitaria. Participar en la búsqueda de soluciones a los problemas que aquejan a las comunidades es un derecho y un deber de todo ciudadano.

Fuente: El Tiempo Edición Electrónica - Marzo 26 de 2008


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