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Cómo entender el lío por cláusulas de permanencia
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Por ahora las cláusulas que obligan a los usuarios a quedarse con un operador no se han revivido, la propuesta está en borrador sujeto a comentarios hasta el próximo 20 de abril.

Por ahora las cláusulas que obligan a los usuarios a quedarse con un operador no se han revivido, la propuesta está en borrador sujeto a comentarios hasta el próximo 20 de abril.

Mucho escándalo se ha dado por estos días debido a la posibilidad de revivir las “cláusulas de permanencia”, término especializado para indicar la posición en la que quedaría si al momento de comprar un dispositivo móvil su operador, llámese Claro, Tigo, Une, Movistar u otro, le tiende la posibilidad de hacerlo, pero a cambio de que usted quede atado un tiempo determinado por este concepto.

El meollo del asunto inició por un borrador de resolución que publicó la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) en el que se busca cambiar la estrategia de financiación de los equipos de alta gama.

Lo que confunde es que, tras afirmar que los operadores pueden financiar los equipos y eso debe hacerse en un contrato a parte, “en ningún caso la empresa puede condicionar la celebración del contrato de prestación de servicios a la venta de equipos terminales móviles, salvo que se trate de equipos que cuenten con tecnología 4G o alguna superior. Sin embargo, estos condicionamientos no pueden, de ninguna manera, limitar la libre elección del usuario”.

Mientras unos argumentan que esto implica revivir las cláusulas que se eliminaron hace 4 años, con el liderazgo de David Barguil en el Congreso de la República, la Asociación de la Industria Móvil de Colombia (Asomóvil), —que representa a Claro, Tigo Une y Movistar— asegura que no es así.

La verdad saldrá a la luz a finales de este mes, pues hasta el 20 de abril la CRC terminará de recibir los comentarios de este borrador de resolución que podría cambiar el panorama para esos dispositivos.

Los que iniciaron el debate

Nancy Patricia Gutiérrez, presidente de Asomovil, sostuvo que bajo ninguna circunstancia se van a revivir estas cláusulas, pero que lo que sí se está haciendo es buscar la solución a un problema grave: “la penetración del internet móvil ha sido muy lenta, mientras hay 60,7 millones de usuarios de telefonía celular, solo hay 23 millones con internet móvil”.

Lo que asume la líder gremial es que esto no está avanzando a las velocidades que se requieren, por un problema de acceso en la obtención de celulares que funcionen con esta tecnología, específicamente por el precio. Por el contrario, explicó, que lo que ha sucedido es que las ventas de 2G están aumentando significativamente, cuando el comportamiento debería ser contrario. Gutiérrez entiende esto como un retroceso tecnológico.

En la misma vía, Alberto Samuel Yohai, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, sostuvo que la propuesta “no es volver a las cláusulas de permanencia, que por definición lo que tenía era intercambiar el plan por la financiación del equipo, lo que propone es la posibilidad de eventualmente poder ligar contratos de producto con los de servicios que aplican para 4G o tecnologías superiores”.

En todo caso, según Yohai, esta posibilidad debería extenderse a productos de todas las gamas.

Los que están en contra

Desde la otra orilla, esta solicitud cayó como un baldado de agua fría, pues la financiación de los equipos con una tecnología de 4G o superior podría tener consecuencias para los clientes: “Quieren obligar a todos los colombianos a comprar teléfonos inteligentes con planes de datos, devolviéndonos al año 2013 cuando los operadores amarraban a los usuarios con contratos interminables”, sostuvo Barguil.

Revivir estas cláusulas también se ve como un obstáculo para empresas que venden celulares de menor costo, como Huawei, Kalley o Avantel pero que encontraron un nicho de mercado en tecnología como 3G o incluso 2G.

Para Julián Orozco, gerente de producto de Kalley, en el fondo la intención de los operadores es recuperar una inversión pasada en infraestructura a costillas de los usuarios.

Orozco menciona que, si bien gran parte de sus productos son 3G, Kalley tiene apuestas de bajo costo de más alta calidad y que en todo caso los equipos 2G (los “flecha”) se siguen vendiendo en nichos de usuarios que solo requieren el teléfono para servicios de voz o que a penas están entrando a la telefonía móvil.

La situación también es difícil para los comerciantes, que al no ofrecer descuentos atados al servicio, se ven en desventaja ante la posibilidad de revivir estas cláusulas.

La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) ha dicho que la propuesta afecta al consumidor “porque si decide hacer uso de su derecho de cambiar de operador en cualquier momento, se arriesga a que le apliquen una cláusula que lo obligue a pagar en forma acelerada el celular o a que por mora en los pagos del servicio de comunicación móvil el operador le inactive el dispositivo”.

Pelea por mercado

Analistas, como el exministro Daniel Medina, entienden este conflicto como una pelea por el mercado, en el que todos los actores quieren sacar su mejor tajada. Medina reconoció que sí “hay un problema fuerte porque el internet móvil por suscripción pues no está creciendo (...) hay un freno drástico en el sector”.

Para los fabricantes, pese a la reforma del IVA, las cifras oficiales muestran avances del 30 % en unidades vendidas entre 2017 y 2016. “Hay algo que no está cuadrando (...) siguen vendiendo teléfonos, pero no se están incrementando los planes de datos. Les va bien a los fabricantes, pero no a los operadores”, analizó el experto.

La situación crítica del sector podría analizarse desde aristas como los altos precios de los servicios de datos y problemas de cobertura, pero “no se puede simplificar a las cláusulas (...) En momentos en los que el país tiene una difícil situación económica se debería también propender por tener teléfonos más accesibles”, dijo.

Y finalmente, un detalle que puede cambiar la mirada del debate es que esto ahora está tornándose nuevamente con “tintes políticos y en época electoral” (ver Anécdota) .

Fuente: El Colombiano – Abril 13 de 2018

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