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La historia detrás de la crisis de GoPro: auge y caída de una idea innovadora
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En sus inicios fue un éxito rotundo, pero su segmento del mercado se saturó tan rápido de competidores que hoy la empresa bordea el colapso. A Nick Woodman, fundador de la marca, se le acusó de mal administrar los millonarios ingresos que dejó este innovador producto.

En sus inicios fue un éxito rotundo, pero su segmento del mercado se saturó tan rápido de competidores que hoy la empresa bordea el colapso. A Nick Woodman, fundador de la marca, se le acusó de mal administrar los millonarios ingresos que dejó este innovador producto.

GoPro prometió convertirse en una empresa enfocada en entretenimiento y medios cuando llegó a la Bolsa de Nueva York el 26 de junio de 2014. Sus títulos ingresaron al mercado accionario con un precio de 24 dólares por unidad y cerraron la primera jornada en 31 dólares. El valor de la compañía era de 3.000 millones de dólares por entonces.

La empresa fue fundada por Nick Woodman, un emprendedor de 41 años quien, en 2001, se obsesionó con la idea de diseñar una cámara portátil capaz de registrar los instantes más emocionantes de su vida.

Woodman siempre quiso ser millonario. En un perfil publicado por Forbes cuatro años atrás, en pleno apogeo de la firma, Neil Dana, su compañero de cuarto en la universidad, rememora el entusiasmo de su amigo, un joven con empuje emprendedor que no descansaba en su búsqueda por una idea que lo llenara de riquezas. Aunque estuviera embriagado, tomaba nota de los conceptos de negocio atractivos -en plena fiesta- y los compartía con Dana.

Planteó la creación de las cámaras portátiles porque amaba el surf y le encantaba grabar sus audaces movimientos para conquistar las olas. Todo empezó en 2002, cuando acababa de fracasar con una compañía en línea llamada Funbug (una plataforma de juegos y marketing donde se otorgaban premios en efectivo a los usuarios).

Emprendió un viaje a Australia e Indonesia para meditar sobre su futuro después del fracaso. Ideó un sistema para amarrar cámaras de diferentes modelos por medio de correas. No solo funcionó, sino que pensó que debía empezar a vender su idea al público. Para fundar GoPro, en 2003, su papá le prestó 200.000 dólares, su mamá otros 35.000 y el aportó 35.000 dólares más, para un total de 270.000 dólares.

La primera cámara Hero, que no era digital sino de 35mm, llegó al mercado en 2004. Las ventas se concentraron en surfistas y otros deportistas extremos, como cabía esperar. Lograron ingresos por 150.000 dólares ese año. Doces meses después, las ventas ascendían a 350.000 dólares.

En 2006, llegó la primera Hero digital al mercado y los ingresos ascendieron a 800.000 dólares. Este dispositivo era capaz de grabar videos de 10 segundos. Hace exactamente diez años (en 2007), la compañía se convirtió en un fenómeno popular y cerraron la temporada con ventas de 3,4 millones de dólares.

En 2010, lanzaron su primera cámara resistente al agua con capacidad para grabar en Full HD. En 2011 ya eran un fenómeno en redes sociales (su cuenta de Facebook pasó de 500.000 a un millón de seguidores en cuestión de seis meses) y parecían conquistar el mundo.

Sin embargo, desde que llegaron a la Bolsa de Nueva York, solo han tenido un trimestre favorable, a mediados de 2015. Como señala Bay McLaughlin, en un análisis escrito para Medium.com, desde 2014 empezaron a acumular errores. Primero, no cumplieron con su promesa de construir una empresa de medios y entretenimiento, con un ecosistema compuesto por productos de hardware y de software.

El software ha permanecido ausente de la estrategia de la compañía y el mercado de cámaras portátiles se saturó. McLaughlin también señala que llegaron demasiado tarde al territorio chino. Los planes de expansión en el dragón asiático empezaron en 2015. Para ese entonces, ya proliferaban los competidores locales enfocados en la fabricación de cámaras portátiles con las características de las GoPro pero a un costo menor.

A eso se sumó la aparición de jugadores de peso como Polaroid, Panasonic o Sony en el segmento. GoPro ha perdido parte de su posición dominante y ganó reputación como marca de lujo, de nicho, y de alto costo.

Se acusa a la empresa, además, de tener costos de operación muy altos. Por ejemplo, Woodman era uno de los ejecutivos con mayores ingresos anuales a finales de 2014. Obtuvo beneficios por 284 millones de dólares, en gran medida virtud de la llegada de GoPro a la Bolsa.

Para resolver parte del problema, GoPro acaba de anunciar un recorte de 270 empleados. El objetivo es incrementar los ingresos y la respuesta en la Bolsa ha sido positiva. Las acciones han subido alrededor de 10 por ciento tras el anuncio.

El 2016 fue un año difícil. En noviembre redujeron su plantilla en 15 por ciento y retiraron del mercado el primer modelo de su dron, Karma, por errores de fabricación (algunos clientes alegaron que el producto perdía potencia de forma inesperada durante el vuelo). No solo eso, en ese mismo periodo se conoció que GoPro había tenido problemas con la manufactura de su última cámara, la Hero 5.

El dron ha vuelto a los anaqueles de las tiendas, pero se ha ganado más críticas que elogios, lo cual compromete sus posibilidades.

La acción rondaba los 66 dólares a comienzos de 2015. Ese año cerraba en poco más de 18 dólares y los inversionistas se mostraron decepcionados porque no se lanzó ningún producto pensado para la temporada navideña.

Después de un 2016 plagado de escollos, la acción ronda los 8 dólares por unidad. En el último trimestre de un año nefasto para la firma, se reportaron pérdidas por 116 millones de dólares y se anunció el cierre de la cacareada división de entretenimiento. Aquello fue el reconocimiento de que no han logrado ser más que una empresa enfocada en la manufactura de cámaras y fallaron en su misión de diversificar su portafolio.

Se espera que la Hero 6 llegue al mercado en 2017 para salvar a la compañía. Aún no se conocen detalles del producto, pero se especula con que podría tratarse de un dispositivo con múltiples lentes que permitan la creación de contenido en 360 grados, orientado a gafas de realidad virtual.

Fuente: Portafolio – Marzo 17 de 2017

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